Conceptos

Criador golden retriever Toledo y Madrid

Pedigrí o Pedigree

Pedigrí (pedigree, en inglés), raza pura, LOE, LOCE, RSCE, FCE, FCI… Supone un embrollo de siglas y términos para quien quiere adquirir un cachorro y no está acostumbrado a esta jerga. Es muy fácil confundirse, que se aprovechen de nuestro desconocimiento y encontrarse con documentaciones falsas y con poco valor.

La realidad

En muchas ocasiones, si se llama a una tienda o criadero “multiraza” y se pregunta por el pedigrí de un cachorro, te dirán que sí, que lo tienen, cuando en realidad lo que pretenden es decirte que el perro es de raza pura. Sin embargo, ni siquiera este último término de raza pura lo podrán demostrar y, como mucho, lo único que podrán probar es que tiene “apariencia de”. 

Seguramente estos criaderos, conocedores de tu ilusión, te engancharán con mucha verborrea y te asegurarán tener «los papeles» del perro. Esos «papeles» a los que tú te estás refiriendo, que seguramente sean la inscripción en el LOE o el pedigrí, para ellos sólo significan el alta del microchip y un escueto documento de garantías frente a enfermedades infecciosas (nunca hereditarias).

Cuando te pongan el cachorro en brazos, te dirán que el pedigrí te lo darán en 6 meses porque requiere papeleo (hasta ahí, cierto). Pero cuando pasados 6 meses vuelvas a llamarles para exigir el pedigrí de tu perro, te pondrán excusas o como mucho te entregarán un sucedáneo de pedigrí sin ningún valor. 

Lo dejarás pasar, porque estás encantado o encantada con tu perro y los “papeles” son lo de menos. Pero, en el fondo, serás consciente de que se han aprovechado de tu desconocimiento y de que no te han facilitado la documentación que se comprometieron a darte, o que pensabas que te darían. 

Algunos de estos criaderos puede incluso decirte que el valor del perro es «X» sin pedigrí o «X + 300€» con pedigrí, argumento del todo absurdo. Sabed que el trámite de dar de alta la camada e incribir al cachorro en el LOE de la RSCE le cuesta al criador alrededor de 20€.  Además, el perro o tiene o no tiene pedigrí, y no es algo complementario que se compre con dinero ni se vea a simple vista.

Intentaremos explicar algunos de estos términos, sin entrar en demasiados matices, para que puedan entenderse de manera clara.

¿Qué es el pedigrí?

El pedigrí es un documento oficial que emite una entidad determinada, que está autorizada para hacerlo y que certifica la pureza de raza de un ejemplar. Por lo tanto, sólo un perro de raza pura puede tener pedigrí. Sin embargo no todos lo tienen, ya que puede ser que, de un ejemplar aun siendo de raza pura, se desconozcan sus antepasados.

En el documento de pedigrí consta el árbol genealógico del perro con sus antepasados, número de registro del perro, criador, afijo, número de chip, fecha de nacimiento, títulos de su genealogía, etc.

¿Quién emite un pedigrí?

Para saber quién puede emitir este pedigrí, debemos conocer a los dos organismos oficiales que intervienen, que son la FCI y la RSCE.

La Federación Cinológica Internacional (FCI) es el organismo internacional que se encarga de regir y fomentar la canofilia en todo el mundo. Se encarga también de dictar las normas de cría de perros y los estándares, y está compuesta por representantes de las 86 sociedades caninas nacionales, reconociéndose un solo miembro por país.

En nuestro país, ese único miembro reconocido por la FCI es la Real Sociedad Canina de España (RSCE), miembro de pleno derecho desde 1912. Esta sociedad es la encargada de redactar los estándares de las razas caninas originarias de España (por ejemplo, del Galgo Español), y de acatar los estándares de la FCI en lo referente a razas extranjeras (por ejemplo, del Golden Retriever). 

Por lo tanto, la RSCE es la única entidad canina oficial en España reconocida por la FCI y sus documentos de pedigrí tienen validez en prácticamente todo el mundo.

La RSCE se encarga del registro de perros de pura raza en dos libros oficiales:

  1. El LOE, Libro de Orígenes Español.
    Se inscriben en él todos los ejemplares cuyos ascendientes sean conocidos, todos, en mínimo 3 generaciones (padres, abuelos y bisabuelos). Esos antepasados también pertenecen a la raza y cumplen el estándar determinado. Los perros inscritos tendrán su número de registro o número de LOE. Los pedigríes que emite la RSCE son certificados acreditativos de los datos que figuran inscritos en el LOE relativos a un perro concreto y a su genealogía hasta la tercera generación. El propietario que quiera solicitar el pedigrí de su perro, sólo lo obtendrá si previamente éste está inscrito en el LOE. 
  2. El RCC, Registro de Razas Caninas.
    En este libro se inscribe a todos aquellos perros que, tras un reconocimiento inicial por parte de un juez acreditado donde se evalúa si un ejemplar concreto cumple las condiciones y se adapta al estándar, se consideran de raza. Sin embargo, a diferencia del LOE, se desconoce su ascendencia (sería una especie de pedigrí incompleto o inicial). Los hijos de perros RCC serán también inscritos en este registro como hijos de ese perro. Y no será hasta la tercera generación cuando el registro pase de RCC al LOE, puesto que ya se conocen mínimo tres generaciones de ascendientes.

Por lo tanto, LOE y RCC son los únicos documentos oficiales que pueden presentarse en competiciones tanto nacionales como internacionales organizadas por la FCI o la RSCE, ya sean exposiciones de belleza, agility, OCI…

Sucedáneos

Paralelamente a la RSCE, existen otras organizaciones que emiten sus propias acreditaciones y llevan sus propios libros de registro de razas, pero cuyas certificaciones no alcanzan el prestigio y la credibilidad de las emitidas por la RSCE. 

Muchas de estas organizaciones, utilizan siglas y logotipos similares a los de la FCI, que pueden inducir a equívocos. Un ejemplo es la FCE (Federación Canina de España), que, aunque también es oficial (ya que la Administración les reconoce como organización o asociación), y utiliza su libro de registro LOCE, no está reconocida por la FCI. 

Para que un perro esté inscrito en el LOCE la única exigencia es rellenar un formulario con los datos del propietario y los del perro identificado con microchip y enviar un certificado de un veterinario confirmando que es de una determinada raza. Por lo tanto, el pedigrí LOCE se otorga bajo la “buena fe” del criador o propietario, a ojo de un veterinario y no de un juez experto imparcial. 

Estos libros constituyen una manera fácil de registrar «oficialmente» a cachorros de meses, como si fueran de una determinada raza «a la que se parecen» (práctica muy extendida entre los importadores de granjas de países del Este). Luego de adultos, estos perros podrán ser de la raza que pone en el pedigrí, de cualquier otra, o mestizos, ya que no hay unas pruebas morfológicas competentes ni documentación oficial que confirme su procedencia o estándar.

Como podéis ver, los requisitos exigidos para inscribir a un perro en el LOCE no son ni de lejos tan estrictos como los que exige el LOE de la RSCE. Así que, si quieres asegurarte de que adquieres un perro con pedigrí oficial y válido internacionalmente, comprueba que la camada a la que pertenece esté inscrita en el Libro de Orígenes Español (LOE) de la RSCE; cualquier criador que actúe bajo las normas de la FCI y la RSCE te facilitará una copia de los documentos de inscripción mientras ésta se tramita.

Para qué sirve el pedigrí

Se ha demonizado mucho el tema del pedigrí, seguramente por aquellos que no lo pueden conseguir o que, movidos por algún tipo de interés, alegan que tenerlo conlleva necesariamente tener un perro enfermo debido al abuso de consanguinidad.

Lo primero de todo, no se puede hablar de consanguinidad a la ligera, ya que por sí misma no da lugar a enfermedad genética; incluso podríamos asegurar que cierto grado de consanguinidad es necesario para la concentración de genes deseables. Existen distintos tipos de consanguinidad y de cruces, y la consanguinidad no es igual entre padres e hijos que entre primos (con tu padre compartes el 50% de tus genes, con tu abuelo el 25% y con tus primos el 12,5%).

En segundo lugar, gracias al pedigrí puedes conocer la ascendencia de un ejemplar concreto y descubrir si ha habido cruces consanguíneos o no, y en qué grado. Así que si esto es lo que te asusta, gracias al pedigrí, siempre puedes comprobar el árbol genealógico de tu futuro cachorro y decidir adquirirlo o no. 

Cuando adquieres un perro sin pedigrí, no te queda más remedio de fiarte de lo que te dicen, ya que no existe documentación oficial que constate quiénes son los padres. En muchas ocasiones puede ser que sea incluso fruto de un cruce entre hermanos, o entre padre e hijo, por ejemplo. 

Cuando se anuncia una camada, el criador responsable dirá quiénes son el padre y la madre, y así tu podrás investigar los antepasados, si es que te interesa.

En tercer lugar, el pedigrí permite a criadores averiguar si en el árbol genealógico de un perro hay ejemplares que se sabe que han tenido o transmitido a su descendencia alguna cualidad (deseada o indeseada), e incluirle o descartarle para su programa de cría.

Por lo tanto, como podéis ver, el árbol genealógico es una fuente de información importantísima para quienes quieren criar de forma coherente y responsable. Por ende, el pedigrí es el único documento oficial que lo acredita, evitando “malas consanguinidades” que deriven en problemas genéticos y aislando a aquellos ejemplares no aptos para la reproducción.

Aún quedan personas que piensan que los perros con pedigrí son fruto de aberraciones consanguíneas y consiguientes enfermedades genéticas. Sin embargo, según el Reglamento Internacional de cría de la FCI:

Los únicos perros que se pueden considerar «en perfecta salud» en términos de herencia son los que transmiten las características del estándar de raza, su tipo, su temperamento y que no tienen ningún defecto hereditario importante que podría amenazar el aspecto funcional de su progenie. Por consiguiente, los países miembros y contratantes de la FCI deben evitar que los estándares incluyan exageraciones de las características que podrían afectar la funcionalidad de los perros.
Los perros con faltas eliminatorias, como un temperamento agresivo, sordera o ceguera congénita, paladar partido, labio leporino, malformaciones importantes del maxilar o defectos pronunciados de los dientes, atrofia progresiva de la retina, los perros que padezcan de epilepsia, criptorquidia, monorquidia, albinismo, displasia severa de la cadera (después de haber sido examinados) o los perros con colores de pelo incorrectos no pueden ser utilizados para cría.

Sin duda, como podéis observar, el pedigrí no es un papel sin más ni implica herencia de enfermedades. Muy al contrario, implica el cumplimiento de normas muy estrictas respecto a cría responsable y estándares de raza.

Por lo tanto, si habéis decidido adquirir un cachorro con pedigrí, aseguraos de no caer en engaños con el tema de la documentación. Para que un cachorro tenga pedigrí y esté inscrito en el LOE, sus padres también deben estarlo, por lo que siempre debéis exigir al criador los datos de esa inscripción.

error: Este contenido está protegido !!